Tres mujeres, un mismo objetivo y un sinfín de emociones

Publicado por: Javier Vázquez En: Root En: Comentario: 0 Golpear: 391

Os invitamos a leer la experiencia de una de las participantes de nuestro equipo de relevos femeninos del Challenge de Madrid 2018. Queremos agradecer de nuevo a la organización por haber apostado en Triatlon World y por el equipazo que pudimos llevar de mujeres y hombres logrando puestos muy altos en la tabla.

Una mañana cualquiera, de esas en las que tu intuición te dice que va a ser un gran día, mi amiga Lorena me escribe para preguntarme si me gustaría participar en el Challenge de Madrid formando parte de un equipo de relevos femenino. Tremendamente ilusionada por la magnitud del evento y la disciplina que me propone, el segmento de bici, acepto el reto casi sin pensarlo. Al momento recibo la llamada de Victor de Triatlón World, la persona que nos ha permitido vivir esta increíble experiencia. Me dice que ya tiene fichada a la nadadora, Jessi, mi futura compañera, pero nos falta la corredora. Pienso en mi amiga y hermana de otra madre, Diana, con quien comparto además de muchos entrenamientos, una complicidad muy especial. La llamo para comentárselo, cruzando los dedos para que se anime a compartir conmigo esta pedazo de aventura. Ella lo medita durante unos segundos, ya que la pobre aún no se ha terminado de recuperar de su participación en la CCC, pero finalmente logro convencerla. ¡Qué ilusión me hace! bueno nos hace porque parece que ya le he transmitido toda mi euforia.

Al día siguiente nos acercamos a Triatlon World en Boadilla del Monte para recoger nuestras equipaciones. Allí, conocemos a Jessi, que al igual que nosotras viene cargada de ganas e ilusión. Es asombroso como en el poquito rato que estamos probándonos la ropa, sin parar de hablar, sentimos una conexión brutal entre nosotras. Es difícil explicar la sensación, como si el sentimiento de formar equipo las 3 juntas estuviese ya afianzado, aunque no nos conociésemos.

Salimos de la tienda súper contentas con nuestras nuevas equipaciones de Triatloon World y, aunque ya nos ha dado la hora de comer, nos quedamos en la puerta estudiando los recorridos de cada uno de los segmentos, los tiempos de corte, las transiciones, la recogida de dorsales... Se nota que estamos emocionadas y que nos pueden las ganas!

El día de antes...

Los días van pasando lentamente hasta que por fin llega el sábado. Nos reunimos en la misma tienda para poner rumbo a Buitrago e ir a recoger los dorsales. Según nos vamos aproximando, comenzamos a ver coches cargados de bicis y enormes mochilas; triatletas por todas partes acompañados de sus familias. Vaya ambientazo que hay ya en Buitrago. Nos miramos y nos sonreímos, con una mezcla de emoción y nerviosismo.

Entramos en el polideportivo, pedimos nuestros dorsales y nos hacemos la foto correspondiente.

Participantes equipo mujeres Triatlon World Challenge Madrid

Las 3 con una sonrisa de oreja a oreja pensando en las escasas horitas que nos quedan para que dé comienzo la salida. Aprovechamos para disfrutar de la comida que nos ofrece la organización, sin perder detalle, maravilladas por todos esos hombres y mujeres que se han preparado a conciencia para completar el Ironman ellos solos. Personalmente, me parece un desafío sobrehumano juntar

las 3 disciplinas y llegar a meta con vida después de semejante proeza.

Nos acercamos al stand de Triatlón World a saludar a nuestro “manager”. Víctor, nos recibe de nuevo repleto de energía y nos presenta a los miembros del equipo masculino. Charlamos y congeniamos muy bien con ellos, animándonos mutuamente para lo que se nos viene encima. Nos despedimos, con las últimas recomendaciones del equipo: cenar bien, piernas en alto y a hacer el amor para calmar los nervios. ¡Vaya nivel de confianza hemos cogido en un momento! Y nada como un ambiente con tan buen rollo para calmar tensiones.

Equipo relevos Triatlon World Challenge Madrid

Y llegó el día...

Suena el despertador a las 4:30 am. He intentado apurar los últimos minutos en la cama, pero ya estaba despierta desde hacía rato. Sorprendentemente, aunque he dormido poquito, me siento súper despierta. Me levanto y noto las piernas bastante descargadas, se ve que la bañera con hielo de anoche me ha venido bien.

Desayuno un par de tostadas, cojo un plátano para tomarme luego en Buitrago y me pongo mi mono de Triatlon World. Pongo rumbo a casa de Diana, pues hemos quedado las tres para ir en un solo coche y eso que el relevo de Diana, yo y mi bici, no llegaremos hasta mediodía, pero ella no ha dudado ni un momento en pegarse el madrugón con nosotras.

Diana me está esperando ya en la puerta de su casa con una enorme sonrisa, algo muy característico en ella. Ya tenemos todo preparado y llega Jessi, también muy sonriente y animada. Bromeamos

con lo locas que estamos por levantarnos a estas horas un domingo por la mañana y nos ponemos en marcha.

Una horita de coche y llegamos al aparcamiento del lago, donde ya hay mogollón de coches. Madre mía ahora sí que empiezan a aflorar los nervios.
Nos acercamos a la zona de transición a dejar mi casco y mis zapatillas y terminar de preparar la bici. Es una locura el ambiente que se respira con todos los triatletas ultimando detalles y poniéndose sus neoprenos. Me fijo en que la mayoría tienen cabras y miro mi flaquita un tanto preocupada. ¡Marta para! me digo a mí misma, estamos aquí para disfrutar, no te agobies. Son los nervios...

Saludamos a amigos que vamos encontrándonos por allí y ya acompañamos a Jessi al vestuario para ponerse su neopreno. Entre las tres y con ayuda de una bolsa de plástico lo conseguimos, pero nos cuesta lo suyo. Yo la miro pensando qué valiente meterse ahora en el agua con el fresquito que hace... Para mí la parte de natación me parece muy sufrida, pero a ella se la ve bastante tranquila, cosa que me tranquiliza a mí también.

7:40 am ¡vamos Jessi que sales en nada! Nos dirigimos al lago donde ya está preparada la primera tanda de triatletas masculinos. Musiquita motivadora, speaker animando y todo lleno de héroes con sus neoprenos, ansiosos por tirarse al agua.
Una tanda tras otra van saliendo y le toca ya a Jessi. Le damos un abrazo y le deseamos toda la suerte del mundo. ¡Vamos campeona, nos vemos en nada en la T1!

Pistoletazo de salida y zasss al agua. Parece que ha salido bastante bien y va cogiendo su sitio en el grupo de nadadores. Según se va alejando me pregunto que estará sintiendo y si estará agobiada con las brazadas que le rodean. Diana me toca el brazo y me saca de mis pensamientos, ¡qué pasada eh!

Tenemos que acercarle el dorsal para la prueba de contrarreloj de bici a nuestra amiga Lorena porque a ella no la dejan pasar a la zona de triatletas. Y como a mí tampoco me dejan ya salir, se lo tiene que llevar Diana. Yo me dirijo hacia la zona de transición donde ya se encuentran el resto de relevos. Mierda no he podido ver ni desearle suerte a Lore...

Intento hablar con el resto de ciclistas para que la espera se haga más llevadera. Van llegando relevos uno tras otro, ¡vaya tiempazos!

Ya solo quedamos Monica Falgueras y yo. Llega el relevo de mi compañera y me quedo sola. Oh no ahora sí que estoy nerviosa, ¿le habrá pasado algo a mi amiga? ¿estará pasándolo mal?

Gracias a Dios vuelve Diana. ¿Ha llegado Lore a tiempo? le pregunto preocupada. Si si, tranquila. Voy a acercarme a ver a Jessi salir del agua y ahora te aviso sister.
Diana sale corriendo hacia el lago, parece que su carrera ha empezado antes de tiempo...

En nada vuelve corriendo y me dice que me prepare que viene Jessi. Ainsss veo un gorrito amarillo a lo lejos corriendo hacia mí, le grito ¡vamos campeona que ya lo tienes!

Natacion mujeres Challene Madrid Triatlon

Llega corriendo con la cara un poco descompuesta, diciéndome que ha hecho metros de más. Nos fundimos en un abrazo y rápidamente me coloco el chip en el tobillo y voy corriendo lo más rápido que puedo hacia mi bici.
Noto las pulsaciones desatadas cuando la descuelgo y voy corriendo hacia la salida oyendo los gritos de Diana animándome. Intento enganchar el pedal y me falla la primera vez. Ains madre, ¡cálmate Marta! Por fin engancho las dos calas y comienzo a pedalear, con todo el público vitoreándome. Un remolino de emoción y nervios en mi interior...Inicio mi Garmin y comienza mi turno.

Intento llevar una cadencia alegre para ir calentando y voy controlando mis pulsaciones, que ya van estabilizándose. Voy adelantando ciclistas y les voy animando, pensando en la paliza que llevan ya encima.
Me noto bastante bien, las piernas van respondiendo como toca y voy bebiendo aunque no tenga sed, ya que tengo 180 kilómetros por delante y va a hacer bastante calor. Llega el primer puerto, Canencia, y en la subida empiezo a oír como el disco delantero va rozando. Joder ¿por qué me suena? Intento ignorar el sonido, pero parece que va a más y cada ciclista que paso se me queda mirando. Empiezo a preocuparme y en una zona más llana a mitad de puerto me paro y saco la rueda. Intento centrarla bien a ver si es por eso y retomo la subida. Nada...parece que voy a llevar la orquesta sinfónica conmigo. Me desespero, pero sigo hasta arriba a ver si en el avituallamiento puedo hacer algo.

Ciclismo mujeres Challenge Madrid Triatlon

Al llegar los voluntarios me ofrecen bidones para cogerlos en marcha y no tener que parar, pero yo me vuelvo a detener en un lateral para intentar colocar de nuevo la rueda. Veo que la pastilla del freno está muy desgastada y maldigo el no haberlas cambiado. Bueno ya fuera lamentaciones, me vuelvo a poner en marcha y a intentar disfrutar de la bajada. ¡¡¡Qué gusto bajando no suena!!! encima no hay coches y me invade una sensación de libertad absoluta que me hace olvidar la subida anterior.

Miraflores, curva a la derecha y comienza Morcuera. ¡No! otra vez el ruido infernal. Voy tratando de alternar posiciones, pues parece que cuando estoy levantada suena menos, pero aún así acabo aborreciendo de nuevo el sonidito. Intento no pensar y solo pedalear, pero irremediablemente se me viene a la cabeza una y otra vez que voy frenada y que encima me voy a cargar la bici. Subo el segundo puerto en ese bucle de pensamientos y cuando por fin alcanzo el final vuelvo a pararme en el segundo avituallamiento a pedir ayuda. Nada, no pueden hacer nada los voluntarios, así que me bebo un bidón entero de isotónica, como algo y para abajo. A pesar de la frustración de toda la subida, la bajada sin coches y por esos paisajes tan espectaculares me llena de buenas sensaciones. Continúo hasta Rascafría, con el ruido acompañándome a ratos, y atravieso el incómodo adoquinado por el que tantas veces he pasado. Bueno ya llevamos 2 de 3, solo queda Cotos me repito una y otra vez mientras voy acercándome al inicio del puerto. De nuevo la misma historia, voy subiendo kilómetro a kilómetro, tratando de ir de pie para que el ruido sea menos molesto. Una vez arriba, ya tengo la mitad difícil de la carrera hecha.

De camino a Navacerrada me van pitando coches para animarme y me llenan de energía. Comienza la bajada del puerto e intento disfrutarla al máximo. Ya todo lo que queda es un recorrido que conozco como la palma de mi mano, pues suele ser mi zona de entrenamiento. Paso prácticamente por mi casa, Galapagar y camino a Valmayor. Me están molestando las plantas de los pies, qué raro...He cambiado a la bici los pedales la semana pasada, quizás sea por eso. Anda que no sabes que no se deben hacer cambios antes de una competición importante, pero bueno fuera pensamientos negativos. Aprovecho los momentos en los que no me hace faltar pedalear para intentar movilizar los pies y aliviar el dolor. Llego al embalse y veo el siguiente avituallamiento. Los chicos se sorprenden de verme parar, pero aún así me detengo a comer algo, hidratarme y soltar los pies de los pedales.

Cuando vuelvo a ponerme en marcha ya no me duelen las plantas de los pies, ¡qué alivio! Miro el tiempo que llevo, sé que voy por debajo de lo que me había propuesto, pero bueno ya el objetivo es simplemente acabar en las mejores condiciones. Paso Valdemorillo y pienso en mi amiga Lore, con la que tantas veces he hecho esa bajada. Pienso en cómo irá y en que me encantaría estar en estos momentos con ella porque se me está haciendo largo. Mucho aire, mucho calor, pero ya no queda nada.

Intento acoplarme bien y ganar velocidad y voy pasando algunos ciclistas que van padeciendo el aire. En una de las rotondas llegando a Majadahonda una furgoneta me vitorea. Reconozco a mi amiga Silvia, ¡por fin una cara conocida! Me anima mucho e intento subir el ritmo. Ya he pasado Boadilla y solo me queda llegar a casa de campo. El ruido de la bici ya es algo permanente, pero he conseguido que mi cabeza lo ignore.

Por fin, veo la entrada a Casa de campo a lo lejos y se me cae una lágrima de la emoción. Hago los 2 últimos kilómetros pensando en las ganas que tengo de ver a mis amigas. Por fin soy capaz de distinguir la alfombra roja y oigo a José gritándome con el móvil en la mano grabando mi entrada. Me bajo de la bici y salgo corriendo a por Diana, mientras el público me anima y me pone la piel de gallina. Nada más ver a mi compañera acelero a abrazarla y ella nerviosa me pregunta preocupada si estoy bien. Corre corre sister, luego nos contamos. Me quita el chip del tobillo, se lo pone y sale disparada.

Carrera Challenge Madrid Ciclismo

Por fin he llegado...amigos que no esperaba me reciben en la casa de campo. ¡Qué ilusión verles! Veo a Lorena acercarse preguntándome preocupada y me da un abrazo. Creo que pocas veces un abrazo me ha aliviado tanto...Me acompaña a coger algo de comer y le cuento la odisea. Viene Jessi a verme corriendo y a preguntarme. Prueba superada, ya solo nos queda animar a nuestra corredora.

En cuanto me repongo, nos vamos hacia el Palacio Real para animar allí a Diana. Corremos por fuera del circuito a su lado gritándola y animándola. Va molesta del tobillo, pero aún así lucha cada kilómetro sin parar.

Una vuelta, otra, y en la cuarta a falta de 200 metros nos metemos en el circuito con ella y atravesamos el arco de meta las 3 de la mano y con los brazos al cielo.
Inexplicable la magia de ese momento, recorriendo esa alfombra roja las 3 juntas, con todo el público animando como si no hubiese un mañana y nosotras entrando a Sol, conquistando Madrid y cumpliendo un sueño.

Finish Line Llegada Challenge Madrid Triatlon

YA NO HAY DOLOR, YA NO HAY RUIDO, SOLO 3 MUJERES Y UN SINFÍN DE EMOCIONES.

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